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La situación y la problemática de las prejubilaciones

Febrero 5, 2018
| España

Cuando toca adecuar la plantilla a las necesidades de la empresa y del mercado, las prejubilaciones son la solución más empleada por las empresas españolas en el corto plazo. Sin embargo, son un sistema poco previsor que tiene un alto impacto tanto en las cuentas públicas como en la empresa. Así es la situación actual de las prejubilaciones en España.

¿Qué son las prejubilaciones?

Básicamente, son todas aquellas salidas de empleados de una compañía que se producen antes de la edad marcada legalmente. Hoy por hoy, si no se tiene una vida laboral larga, ya no se puede acceder a la jubilación a los 65 años. En los próximos años, la edad de jubilación irá aumentando de forma gradual.  “Las prejubilaciones son una herramienta que han utilizado la mayoría de las compañías, y que siguen utilizando, para desvincular, en un momento dado, a empleados que están en una edad anterior a la jubilación”, explica Gregorio Gil de Rozas, Head of Retirement, Willis Towers Watson.

En España, aunque tanto las prejubilaciones como las jubilaciones anticipadas (por decisión voluntaria del empleado) se han acotado debido al impacto que tenían en el sistema público de pensiones, su porcentaje todavía es elevado. Según los datos de la Seguridad Social, durante 2017, cerca de la mitad de las nuevas jubilaciones se produjeron entre trabajadores por debajo de los 65 años.

Buena parte de estas prejubilaciones se llevan a cabo para adecuar la plantilla de la empresa a los cambios que marca el Mercado

Buena parte de estas prejubilaciones se llevan a cabo para adecuar la plantilla de la empresa a los cambios que marca el mercado. Son una herramienta para mejorar su competitividad y su productividad. “De lo que se trata es de buscar una especie de acuerdo entre la empresa y los empleados para que esas personas salgan de la compañía de una forma poco traumática y con el menor coste posible para la empresa”, añade Gil de Rozas.

El impacto de las prejubilaciones

A uno de diciembre de 2017, había en España más de nueve millones y medio de pensionistas, según el registro de la Seguridad Social. De acuerdo con el INE, algo más del 40% de los nuevos pensionistas que se retiraron desde el año 2007 se jubilaron antes de la edad de jubilación. Esto tiene, en un principio, un impacto en el sistema público que es difícil de calcular. La actual ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, ha cifrado el coste de las prejubilaciones en casi 10.000 millones de euros anuales.

Además de incrementar  el desequilibrio de las cuentas del sistema público, las prejubilaciones también tienen un coste en las cuentas de la compañía. Pero el económico no es el único impacto. “En el caso de las empresas que están acostumbradas a hacer prejubilaciones, los empleados esperan que cada tres o cuatro años haya una prejubilación. La compañía aquí tiene un problema porque esa costumbre se empieza a considerar un derecho consolidado”, indica Gregorio Gil de Rozas.

Existen otro tipo de medidas previsoras y ordenadas para adecuar la plantilla de una empresa

Las prejubilaciones son, al final, una salida a corto plazo, pero existen otro tipo de medidas previsoras y ordenadas para adecuar la plantilla de una empresa. “Por otro lado, aunque no sea habitual llevar a cabo prejubilaciones, la reflexión que tiene que hacer una compañía, y también los empleados, es qué me va a pasar, cómo voy a planificar mi jubilación o mi salida de la compañía, qué me va a suponer económicamente”, añade.

Las alternativas para la empresa

Se tenga o no en cuenta el impacto de las prejubilaciones, lo cierto es que muchas empresas siguen teniendo la necesidad de rejuvenecer su plantilla para ganar en competitividad, amortizar los puestos de trabajo para reducir costes laborales y, además, hacerlo de forma no traumática, respetando la trayectoria del trabajador.

Así, las prejubilaciones serían una medida pactada en el corto plazo. Por otro lado, existen una serie de salidas con mayor previsión para la empresa y el empleado, que aportan estabilidad y seguridad.

  • Medidas a medio plazo. Son las llamadas salidas ordenadas. Permiten planificar la salida de aquellas personas que ya se sitúan entre los 45 y 55 años de edad. La empresa financia la desvinculación del empleado en función de unos objetivos establecidos.
  • Medidas a largo plazo. Contemplan la puesta en marcha de un instrumento de previsión social que permita planificar la jubilación desde la incorporación al mercado laboral. Este plan aporta una serie de certezas también para los trabajadores más jóvenes, que se enfrentan a un futuro incierto del sistema de pensiones.

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