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Factores que marcarán el trabajo de un gerente de riesgo en la próxima década

Risk & Analytics|Corporate Risk Tools and Technology|Cyber Risk Management|Environmental|Financial, Executive and Professional Risks (FINEX)|Insurance Consulting and Technology
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Por Jorge Mario Gómez Jaramillo | Febrero 23, 2021

Reflexiones, nuevos paradigmas y dimensionamiento de nuevas realidades, riesgos y oportunidades tras los cambios generados por la COVID-19.

El filósofo griego Heráclito de Éfeso decía que “no hay nada permanente, excepto el cambio”. Ante el cambio tenemos tres opciones, no hacer nada, adaptarnos o resistirnos. En gestión del riesgo hay pocos casos en los que no se pueda hacer nada. Es una decisión dentro de la valoración del riesgo, tal como lo señala el estándar ISO 31.000, al comparar los resultados del análisis del riesgo con los criterios del riesgo establecidos para determinar cuándo se requiere una acción adicional. Resistirse a estos cambios no es una opción; hoy en día, si las empresas quieren sobrevivir, tienen que adaptarse a estos cambios afrontándolos. Gestionar en condiciones de incertidumbre a través de la identificación y medición de riesgos puede ser una herramienta muy útil.

En ese contexto, es claro que la pandemia del COVID-19 ha tenido sus incidencias – en lo emocional, social, laboral, comunicacional, ambiental, comercial, tecnológico, político y por supuesto en lo económico. Sin embargo, la piedra angular de estos tiempos ha sido el efecto que ha tenido la aceleración de la transformación digital en las organizaciones para adaptarse a las necesidades del presente y el futuro. En medio de la incertidumbre, enumeramos algunos riesgos que "América Latina” enfrentará en el 2021 con miras a reactivar la economía, los cuales han sido proyectados por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL):

  1. Poca certeza acerca de la evolución de la pandemia, y la disponibilidad de la vacuna.
  2. La eliminación de estímulos fiscales, y las medidas que han tomado los bancos centrales para alentar la recuperación, que podrían afectar el crecimiento económico con un impacto negativo en la región.
  3. Empeoramiento de las condiciones financieras mundiales
  4. Una potencial caída en los precios de productos básicos
  5. Aumento del desempleo, pobreza y desigualdad, que podrían intensificar las tensiones sociales latentes en los países de la región, afectando su actividad económica.

Además de la CEPAL, existen investigaciones privadas sobre tendencias y nuevos riesgos emergentes que pueden ser útiles para identificar los riesgos como pueden ser: La Sociedad de Gestión de Riesgos (RIMS), la Federación de Asociaciones Europeas de Gestión de Riesgos (FERMA), el Foro Económico Mundial (WEF) – que ofrece el informe de riesgos globales, las Mega tendencias 2030 del European Strategy and Policy Analysis System (ESPAS), el Instituto de Auditores Internos (IAI), el Horizon Scan del Business Continuity Institute (BCI), Gartner como empresa líder en investigación y los propios estudios de brokers analíticos de consultores como los que realizamos en Willis Towers Watson.

Ahora bien, conviene en forma previa revisar las diferencias entre las características de la gestión de riesgo clásica orientada hacia una gestión del riesgo transformada, teniendo en cuenta no solo dichas tendencias y nuevos riesgos emergentes, sino también las competencias que como líderes de esa transición deben tener los gerentes de riesgos (Chief Risk Officer - CRO).

Características de la Gestión del Riesgo clásica

La gestión del riesgo clásica se ha basado en amenazas conocidas, y con el objeto de predecir eventos futuros ha apelado al uso de la experiencia previa, o ha empleado el modelado racional de consecuencias. Los esfuerzos tradicionales de gestión del riesgo se han centrado en proteger los activos físicos y a las personas.

Los incidentes, sin menospreciarles, han sido menos complejos, locales y de impacto tradicional en las operaciones continuas. Los resultados de tratamiento, con responsabilidades también locales, son deseados y para ello se requiere de un conjunto de habilidades claramente definidas. El proceso de gestión del riesgo se realiza usualmente en las fases: reconocimiento del contexto, evaluación de riesgos que integra la identificación, el análisis y la valoración, el tratamiento, los planes de contingencia, monitoreo y comunicación del riesgo.

Características de la Gestión de Crisis del Siglo XXI

La gestión de crisis hoy se basa en múltiples fallas, consecuencias en cascada y algunas de ellas transfronterizas. Los incidentes pueden llegar a ser fallas catastróficas de infraestructura, sin soluciones claras, con respuestas que no tienen un modelo predefinido, con capacidades limitadas de recuperación, sin ningún punto único de responsabilidad y con la tecnología potenciando datos en tiempo real.

El proceso de gestión del riesgo se presenta en varias fases. El reconocimiento del contexto, en donde la gestión de la complejidad y el pensamiento sistémico son habilidades centrales de gestión del riesgo. La evaluación de riesgos que integra también los emergentes, la simulación en tiempo real, el tratamiento de riesgos, los planes de continuidad de negocio y la gestión de crisis como parte de la resiliencia organizacional.

La trascendencia de la resiliencia es aquello que nos llevará a ser capaces de responder de modo positivo e inteligente al cambio. Realizar simulaciones nos permitirá comprender e imitar la capacidad de recuperación de sistemas naturales, y por ende ayudar a las organizaciones a tener mejores planes para contribuir a adaptarse al cambio en forma constante. Los esfuerzos de gestión de riesgos se centran en proteger la reputación y otros aspectos.

Competencias digitales ante el cambio

La Comisión de Talento de la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI), con foco en las principales tendencias que están modificando el empleo en pleno contexto de transformación digital, donde el talento se convierte en el nuevo capital, se refiere a otra tendencia: “8 de cada 10 empleos que se están creando son cognitivos”, y de cara a los próximos 15 años, va a producirse una automatización de tareas entre 40 y 50. Es por ello que para un gerente de riesgo (Chief Risk Officer - CRO) las siguientes serán las habilidades críticas:

  1. Resolución de problemas complejos
  2. Pensamiento crítico
  3. Creatividad
  4. Gestión de personas
  5. Coordinación con otros
  6. Inteligencia emocional
  7. Toma de decisiones, Orientación al servicio
  8. Negociación
  9. Flexibilidad y adaptabilidad
  10. Autonomía y Empatía.

Factores que marcarán la gestión de riesgos en la próxima década

Para construir esa visión de futuro, un panel de expertos de Willis Towers Watson – Equipos de reaseguros, Corredores y Consultoría de las oficinas de Europa, Estados Unidos, y Asia - han planteado siete tendencias que marcarán el trabajo de un gerente de riesgo en la próxima década. En este artículo participaron Wil Bruce, Stas Eratt, Matthew Ford, Paul Headey, Esther Huang, Dave Ingram, Kenny McIvor, Mark Mennemeyer y Alice Underwood. Desde Willis Towers Watson Colombia Consultores, hemos aportado también algunas tendencias locales:

  • Tendencias de consolidación de mercado - Se mantendrá, con cada vez menos aseguradoras viables en cada mercado, estructuradas alrededor de grandes grupos. La búsqueda de rentabilidad será prioritaria, y el rol del gerente de riesgo (CRO) estará más enfocado monitorear los datos ambientales, sociales, de gobierno, y las sensaciones del cliente, así como contribuir al desarrollo de la política en las redes sociales de la organización, con el objetivo de anticipar crisis y minimizar el impacto negativo de factores asociados a los desafíos demográficos y económicos.
  • Impacto de la tecnología en la cuantificación - La nube, la inteligencia artificial, el Big Data o el blockchain permiten conocer con mayor profundidad las interacciones complejas entre elementos. Se abrirán más oportunidades para comprender de mejor manera las exposiciones al riesgo, desarrollar modelos de precios y proyectar flujos financieros de modo más basado en data. Con la tecnología actual y el volumen de datos que se genera, existen dos grandes oportunidades para entender mejor el riesgo: a) un mayor uso de técnicas cuantitativas para la evaluación de las exposiciones, y b) nuevas capacidades de evaluación del riesgo que permitan determinar la diversificación de la cartera. Esto permitirá comprender y predecir pérdidas futuras a través de la inteligencia artificial e identificar tendencias.
  • Aumento de la especialización - Los seguros serán cada vez más personalizados y específicos. Con la llegada de los vehículos autónomos, las coberturas y responsabilidades podrán variar en función de cada viaje. Por otro lado, tecnologías como el aprendizaje automático (machine learning) y el análisis de grandes conjuntos de datos permitirán a las aseguradoras anticipar las necesidades de los clientes e interactuar con ellos en tiempo real.
  • Coberturas de riesgo mejoradas - En el año 2030, el riesgo de cada seguro será entendido con precisión por los inversores y se comercializará en los mercados de inversión, proporcionando una fuente adicional de rentabilidad y diversificación. Las aseguradoras podrán asumir o ceder riesgos de seguros de forma activa y con un nivel muy granular. De nuevo, el análisis de datos y la aplicación de modelos de riesgo en tiempo real permitirán a las aseguradoras administrar dinámicamente sus seguros.
  • Protagonismo de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático - La Inteligencia Artificial (IA) y el machine learning se usarán de forma habitual para detectar patrones de riesgo cambiantes, analizando no solo los reclamos, sino cualquier tipo de contenido como artículos científicos, noticias o posts en las redes sociales que pudieran indicar cambios en el riesgo. Así, los gestores de riesgos podrán detectar cambios en los patrones de forma mucho más rápida y eficiente, pero los gerentes de riesgos deberán contar con habilidades analíticas y capacitación para explicar los patrones y los vínculos detectados por la Inteligencia Artificial (IA) y la Inteligencia de Comportamiento (IB) a audiencias no técnicas.
  • Nuevos riesgos en el horizonte - La crisis financiera dejará su sitio central en la configuración de la estrategia de gestión de riesgos a nuevos riesgos como la inminente crisis de jubilación en Estados Unidos, con nuevos riesgos asociados a la longevidad de la población, las preocupaciones sobre el cambio climático que requiere de un tratamiento global o el creciente número de amenazas a la ciberseguridad. Para hacer frente a estos nuevos riesgos, los CRO necesitarán nuevos talentos en sus equipos con habilidades especializadas en estas áreas.
  • Monitoreo de riesgos en tiempo real - Los Risk Dashboards han sido una práctica estándar en la estrategia de gestión de riesgo. Históricamente, se basaban en actualizaciones regulares de los indicadores de riesgo y otras métricas, pero la tendencia es hacia un análisis más frecuente y rápido, gracias a las tecnologías de automatización y de análisis de datos, con el objetivo de llegar a monitorear riesgos en tiempo real. Esta será la norma en 2030.
  • Adaptándose al cambio climático - Muchas actividades comerciales y los recursos que las respaldan dependen de aspectos climáticos, y pueden verse interrumpidos por el clima severo y sus impactos. Los gobiernos en el mundo frente al COVID19 han comenzado a trabajar mancomunadamente y en consecuencia cabe la siguiente pregunta: ¿Será que todo está servido para hacerlo frente a otros riesgos globales? Por su parte, el liderazgo en las organizaciones jugará un papel fundamental en la continuidad del negocio (CN) y la adaptación al cambio climático, pero además los gerentes de CN también deberán evaluar los riesgos, realizar un análisis de impacto al negocio modelados en tiempo real, identificar/implementar opciones de adaptación, y modificar las estrategias de continuidad comercial.
  • La inclusión de eventos de baja probabilidad alto impacto - A pesar de lo omnipresente y devastador que ha sido durante el último año, matando a cientos de miles en todo el mundo, saqueando las economías nacionales y obligando a las empresas a cerrar, la pandemia del COVID-19 no es el único riesgo global que se cierne sobre la atmósfera. Desde incidentes meteorológicos espaciales que puedan desencadenar cortes de energía importantes, disturbios políticos y quizás otra pandemia, los eventos que podrían caracterizarse como "escenarios de baja probabilidad y alto impacto" siempre deben estar "en la mira", ya que el mundo se enfrenta a otros grandes riesgos.

La resiliencia de la cadena de suministro - A medida que las cadenas de suministro se vuelven más complejas, aumenta el riesgo de interrupciones debido a fallas en cualquier parte de esta donde no hayamos planificado un un punto de falla y por ende es el espíritu de este artículo instar al lector curioso y ávido de encontrar claves a sus inquietudes, el buscar la aplicación práctica de los conceptos vertidos en este editorial.

Bibliografía

  1. ISO 31000:2018 – Gestión del Riesgo – Directrices
  2. Henka Consulting – Certificación: Change Management Consultant, Medellín diciembre de 2020
  3. Willis Towers Watson (julio 2019), 7 factors that could drive enterprise risk management in 2030.
  4. Arredondo, F. (enero 2020). 7 factores que marcarán la gestión de riesgos en la próxima década. Recuperado de https://willistowerswatsonupdate.es/riesgos-corporativos-y-directivos/tendencias-gestion-de-riesgos/
Autor

Gerente de riesgos y continuidad
Willis Towers Watson Consultores | Colombia

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