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La Salud mental, su nuevo impacto y desafío

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Por Gilbert Carreño Triana | Junio 7, 2019

Por siglos las enfermedades mentales fueron consideradas sobrenaturales. En los últimos años se ha observado un aumento de la casuística de enfermedad mental, provocando mayor ausentismo, así como disminución de productividad. Pese a esto es un asunto que todavía genera mucho rechazo y estigmatización, por lo tanto, no todo aquel que padece una enfermedad mental recurre a un especialista para acceder a un tratamiento (OMS, 2013).


La carga económica que reciben las empresas a consecuencia de las psicopatologías genera un fuerte impacto en términos de productividad, alta rotación de personal, sobrecargas y nuevos entrenamientos a quienes reemplazan a los ausentes, por lo que todo esto hace que sea clave traer a la discusión en el ambiente laboral, la salud mental.

Salud mental en el entorno laboral

La OMS define así, “La salud mental es un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.

Al enfocarnos en la salud mental desde lo laboral, encontramos que la depresión es la psicopatología que actualmente produce mayor incapacidad para trabajar. Se estima que alrededor de 300 millones de personas en el mundo padecen de depresión (OMS, 2017). La OMS valoró que solo los trastornos por depresión y ansiedad, en promedio, le cuestan a la economía mundial US$ 1 billón anual en pérdidas de productividad (OMS, 2017).

Es sorprendente que no hayamos interiorizado el alcance del problema, sin embargo, al compararlo con otras condiciones, dentro de las principales causas de incapacidad en el mundo, encontramos que los trastornos mentales representan la suma del ausentismo producto de cáncer, diabetes y enfermedades respiratorias juntas, constituyendo el 31% de los casos.

Este valor se encuentra muy por encima de las condiciones transmisibles, maternas, perinatales y nutricionales (17%), enfermedades musculo esqueléticas (14%) y, por último, se encuentran las incapacidades por lesiones (6%) (OMS, 2017). Esto demuestra un panorama preocupante en términos de salud mental.

Incidencia de los problemas de salud mental en la economía mundial

Para considerar el impacto económico de una mala salud mental, podemos fijarnos en el estudio realizado por el Foro Económico Mundial y la Escuela de Salud Pública de Harvard, donde se estima que: “el impacto global acumulado de los trastornos mentales en términos de pérdida de la producción económica mundial ascenderá a 16,3 billones de dólares entre 2011 y 2030” (World Economic Forum; Harvard School of Public Health, 2011, pág. 29). En otras palabras, las consecuencias económicas derivadas de las pérdidas productivas son significativas, y es necesario atender, prontamente, los factores de riesgo que afectan la salud mental.

El estudio concluye que la carga económica de las enfermedades no trasmisibles a nivel mundial asciende a los 46,7 billones de dólares. Al puntualizar por cada tipo de enfermedad no trasmisible, vemos que las enfermedades mentales son las que mayores costos representan, dado que se destinan US $16,3 billones entre el 2011 y 2030 (OMS, 2013, pág. 8).

Determinantes de la salud mental

La salud mental individual está determinada por factores internos, que pueden estar asociados con factores psicológicos o biológicos que determinan la vulnerabilidad a ciertos trastornos o psicopatologías y también hay factores externos como son la interacción con el entorno familiar, o la vida social, entre otros, que pueden afectar o no el desarrollo y personalidad del individuo. Es importante aclarar que, cuando se habla de afectar, no necesariamente se hace alusión a consecuencias negativas ya que los procesos de socialización e interacción con otros individuos y, en general, con la sociedad, producen impactos en la individualidad.

La OMS remarca que aquellos que abusan de sustancias alucinógenas y tienen un alto consumo de alcohol son más vulnerables a desarrollar algún tipo de psicopatología y, en general, presentan mayor probabilidad de afectaciones en la salud. Por ello los planes de acción orientados en salud mental cuentan con un gran componente dedicado a temas relacionados con el abuso de sustancias y el consumo nocivo de alcohol, dado que los “trastornos mentales y los trastornos ligados al consumo de sustancias son la causa de cerca del 23 % de los años de vida perdidos por discapacidad” (OMS, 2011). 

Psicopatologías

Hacen referencia a una variedad de trastornos mentales con diferentes manifestaciones. Clasificadas en el grupo de enfermedades no trasmisibles, las cuales son caracterizadas, en general, “por una combinación de alteraciones del pensamiento, la percepción, las emociones, la conducta y las relaciones con los demás” (OMS, 2017). Dentro de estas condiciones encontramos las siguientes:

  • Depresión: es el trastorno más frecuente y causa principal de discapacidad en todo el mundo. La OMS resalta que, a nivel mundial, afecta, aproximadamente, a 300 millones de personas, que equivale al 4,4 % de la población mundial. La depresión se presenta con mayor frecuencia en mujeres que en hombres. Si bien su sintomatología está asociada a factores psicológicos y sentimientos de profunda tristeza y angustia, incluso, pueden presentarse síntomas físicos sin causa orgánica aparente.
  • Trastorno afectivo bipolar: este trastorno afecta, aproximadamente, a 60 millones de personas en el mundo, y se caracteriza por cambios repentinos del humor, donde se puede pasar de un estado de ánimo normal, a un estado anímico exaltado o irritable e, incluso, mostrar episodios agresivos en cortos periodos de tiempo. El cambio de un estado al otro se produce de forma constante.
  • Esquizofrenia y otras psicosis: considerado como un trastorno mental grave, el cual afecta alrededor de 21 millones de personas en el mundo, representa una alteración en la percepción de la realidad, donde evidencia anomalías en el pensamiento, las emociones y la comunicación, las cuales son acompañadas de alucinaciones y delirios.

Las personas diagnosticadas con esquizofrenia presentan, habitualmente, una pérdida de capacidad laboral que les impide, sustancialmente, llevar a cabo actividades de esta naturaleza (OMS, 2017).

  • Demencia: afecta a 47,5 millones de personas en todo el mundo. Es un trastorno considerado crónico y es caracterizado por el deterioro de la función cognitiva, afectando la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, la capacidad de aprendizaje y el lenguaje. Este deterioro cognitivo se acompaña de un deterioro paulatino del control emocional, el comportamiento social o la motivación.

Factores de riesgo para afectar la salud mental en el trabajo

La OMS destaca las siguientes causas como los principales factores de riesgo para la salud mental en el ámbito laboral: “(i.) políticas inadecuadas de seguridad y protección de la salud; (ii.) prácticas ineficientes de gestión y comunicación; (iii.) escaso poder de decisión del trabajador o ausencia de control de su área de trabajo; (iv.) bajo nivel de apoyo a los empleados; (v.) horarios de trabajo rígidos; (vi.) falta de claridad en las áreas u objetivos organizativos y; el (vii.) mobbing, conocido como acoso psicológico e intimidación en el trabajo”. Este último es considerado como una de las principales causas de estrés laboral.

Por su función, se reconocen trabajos que pueden generar mayores riesgos que otros, por lo que es necesario que las empresas creen condiciones y medidas adecuadas para mitigar su impacto. Esto es por ejemplo contar con pautas claras que propicien un ambiente laboral saludable. Para lograrlo, cada organización a través de un diagnóstico identificará cuáles son los principales factores de riesgo a los que están expuestos sus trabajadores, para así, posteriormente, establecer una ruta de acción orientada por estrategias de prevención y protección.

Acciones hacia el logro de una organización mentalmente sana.

Por su trascendencia, mención especial tienen las acciones propuestas por el Consejo de la Agenda Global del Foro Económico Mundial sobre Salud Mental 2014-2016 (2016), las cuales son:

  1. Sea consciente del entorno laboral y cómo se puede adaptar para promover una mejor salud mental para usted, sus colegas y la organización.
  2. Aprenda de las motivaciones de los líderes de organizaciones y empleados que han tomado medidas.
  3. No reinvente las ruedas, sea consciente de otras compañías que han tomado medidas y cómo lo han hecho.
  4. Comprenda las oportunidades y las necesidades de usted y sus colegas para ayudar a desarrollar mejores políticas para la salud mental en el lugar de trabajo.
  5. Tome medidas prácticas para ayudar a su organización.
  6. Averigüe a dónde ir si usted o un colega necesita ayuda.
  7. ¡Empezar!”

Conclusiones

El ausentismo laboral, las restricciones y las reubicaciones médicas que tienen origen en enfermedades mentales como la depresión se posicionan, cada día con mayor fuerza, como causas frecuentes y severas que afectan tanto la salud de los trabajadores como la sostenibilidad empresarial.

Por todo lo anterior, las empresas deben promover ambientes laborales saludables, con énfasis en salud mental, no eludir el problema y enfrentar decididamente el riesgo de las manos de los equipos de gestión humana y expertos para cuidar el recurso más valioso de las empresas, su gente.

Referencias y enlaces de interés

Author

Gilbert Carreño Triana
Gte Salud y Riesgos. Md, MSc., Willis Towers Watson